Todo hace presumir que finalmente la aerolínea Southern Winds (SW) cambiará de manos o, por lo menos, de gestión.

Según confirmaron fuentes con acceso a la negociación, un grupo inversor liderado por el empresario del transporte Claudio Cirigliano ya firmó un contrato con Juan Maggio para hacerse cargo del financiamiento y administración de los aviones.

Cirigliano es el hombre fuerte del grupo empresarial dueño de Trenes de Buenos Aires (TBA) –concesionario de las ex líneas de ferrocarril Mitre y Sarmiento– y del grupo Plaza, propietario de varias líneas de colectivos urbanos y de larga distancia. En el sector cuentan también que Cirigliano tiene una relación privilegiada con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, un funcionario que siguió muy de cerca los pasos de la aerolínea que supo ser socia del Estado.

Aún no se conoce quiénes acompañarán a Cirigliano en su excursión aeronáutica. “Sólo podemos decir que son empresarios locales”, fue la respuesta que dieron allegados a Cirigliano.

En realidad, según confió alguien cercano a uno de los que suscribieron el contrato, Cirigliano va a tratar de armar una empresa nueva que compre los aviones o los consiga a través de un leasing (alquiler con opción de compra) y los ponga a trabajar para Southern Winds.

La idea del empresario es realizar una compleja operación que le permita tener capacidad de gestión en la empresa de los Maggio, pero que eso suceda sin hacerse cargo de la totalidad del pasivo de la empresa. En los escritorios de Cirigliano sus asesores aconsejan poner en marcha SW para empezar a pagar las deudas, además de no acumular más.

“Shouthern Winds tiene que volver a volar rápido para no acumular más quebrantos”, confió una fuente.

Después de los actos de violencia que se dieron en la estación ferroviaria de Haedo y que terminaron con la quema de dos formaciones de la empresa TBA, en el sector especularon que podría caer la operación.

Sucede que, si bien se trata de una operación que se da entre dos empresas privadas (SW y el grupo Cirigliano), la mano del Gobierno parece asomar el cada punto del contrato.

Préstamo oficial

“Se está tramitando un contrato de leasing con el Banco Nación para que se financie la compra de los aviones”, dijo un consultor del área.

Los gremios ya dan por descontada la operación. Según confiaron fuentes sindicales, los nuevos operadores de la empresa ya tuvieron una reunión con cada uno de los cinco sindicatos que están presentes en la compañía.

Por ahora, nadie sabe cuál será el destino de los casi 900 empleados con los que cuenta la empresa, que pese a la mala situación de su empleador, mantienen sus sueldos al día.

“Esta operación va a permitir blanquear quién paga los sueldos de los empleados y quien pone la plata para la operación de la empresa”, fue la respuesta de dos fuentes consultadas por LA NACION.

Los sueldos de los empleados de la empresa siempre fueron un misterio. Desde que SW dejó de recibir el subsidio de casi $ 8 millones mensuales –en febrero pasado–, nadie explicó quién depositaba casi un millón de dólares mensuales para cubrir la nómina.

Desde el Gobierno negaron siempre que el pago saliera de las cuentas oficiales, pero nadie logró explicar claramente de dónde provenía el dinero.

En el concurso preventivo, SW tampoco las tiene todas consigo. Dos síndicas que intervienen en el proceso como administradoras han dejado constancia que la empresa no entrega la documental necesario como para confeccionar el informe mensual, del que se debería desprender cómo es la operación comercial de la empresa.

Además, las funcionarias concursales manifestaron que, al momento de presentar el juicio, la aerolínea omitió declarar cuentas bancarias, egresos y hasta la friolera suma de $ 20 millones que meses más tarde admitieron poseer.

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